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El costo de la energÃa vuelve a ubicarse en el centro de la escena en Entre RÃos tras la aprobación de un nuevo cuadro tarifario que regirá durante abril. La resolución del EPRE confirma que, más allá de la estabilidad en los valores de distribución, el principal factor de presión sobre las facturas será la reducción de subsidios nacionales.
El nuevo esquema fija un tope de consumo subsidiado de 150 kWh mensuales para usuarios residenciales. A partir de ese lÃmite, el excedente se paga a tarifa plena, lo que implica un salto significativo en el costo final. En términos concretos, un usuario que consuma 300 kWh verá cómo la mitad de su consumo pasa a pagar hasta un 70% más, marcando un cambio abrupto respecto a meses anteriores.
En paralelo, el gobierno provincial sostiene algunas herramientas de contención, como el subsidio del 6% sobre el Valor Agregado de Distribución para sectores de menores ingresos. Sin embargo, estas medidas aparecen como insuficientes frente a la magnitud del ajuste en el esquema nacional, que redefine los criterios de acceso y limita los beneficios a sectores más vulnerables.
El impacto se profundiza además con la incorporación de nuevos cargos en la tarifa, como el canon destinado a financiar la Estación Transformadora Gran Paraná, que se extenderá por más de 18 años. Este componente, sumado a la quita progresiva de subsidios, consolida una tendencia de encarecimiento estructural del servicio eléctrico.
En este contexto, el costo de la energÃa se transforma en una variable central para hogares, comercios y pymes, en un escenario donde la polÃtica energética nacional redefine las reglas del juego. Mientras la provincia intenta amortiguar el impacto, el traslado a las boletas comienza a evidenciar una realidad: consumir más ya no es una opción accesible para la mayorÃa de los entrerrianos.
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Fuente: Noticiauno